
Lo que está ocurriendo con Radio Nacional Clásica (en adelante, RNEC), no tiene ni nombre ni desperdicio. La única emisora que durante tantos y tantos años ha servido de refugio obligado para todo aquel interesado en la llamada “música culta”, ha cambiado totalmente su fisonomía y ha conseguido descolocar, absolutamente, al aficionado acostumbrado a disfrutar de una emisora creada para un fin muy concreto: Escuchar música clásica.
Se han cambiado horarios, programas, locutores y lo que es, aún, más importante….se ha cambiado la música por la palabra. Con unas excusas tan peregrinas como las argumentadas por su director actual, tales como son: “Radio Clásica quiere hacer más música en directo” o “Radio clásica incrementará la música en directo con una nueva generación que innovará…….”, se está convirtiendo a esta emisora señera de música clásica en un conglomerado de facetas pseudo-pedagógicas que están consiguiendo lo que nunca se hubiese llegado a pensar: Se está perdiendo al fiel oyente, ya de por sí escaso, a marchas forzadas.
El director de RNEC, Fernando P. (o estamentos, aún, más altos...este dato lo desconozco) ha “jubilado” forzosamente a ciertos periodistas que han dado sus mejores años en esta emisora y que nos han transmitido, a muchísimos como yo, ese amor por esta tan abandonada música “culta”. Se han introducido muchos nuevos locutores con unas mucho más que discutibles dotes lingüísticas básicas (y esto dicho de la manera más suave de la que soy capaz) y con una falta de cultura musical que roza lo vergonzoso. Se dedica muchísimo más tiempo en tertulias inútiles con “músicos” y “compositores” actuales (¿?) de escaso interés, que en proponer escuchas musicales que es, obviamente, lo que un oyente espera encontrarse.
Están muy bien los programas que intenten acercar este tipo de música al oyente menos avanzado, cosa, por otro lado, que siempre ha existido en esta emisora, lo que no se puede consentir es que la verborrea incontinente de los locutores e invitados, nos priven de la escucha musical, sin aportarnos nada mínimamente pedagógico e interesante, que es lo que todos buscamos.
Se hartan de ponernos músicas de “nuevo formato” (¡¡y yo que me quejaba del dodecafonismo y las atonalidades del siglo pasado!!), en las que se hace pasar por música clásica contemporánea a composiciones a base de chirridos de puertas abriéndose, portazos o desagües de váter cumpliendo su “misión”. Además de lo anterior, que no falte en una buena programación clásica (¿?) músicas folclóricas de lugares tan atrayentes (musicalmente hablando) como Mongolia exterior o Kazajastán (por poner solo dos ejemplos de países con una clara influencia musical, como todo el mundo sabe).
En resumen, RNEC ha perdido conmigo a un fiel oyente (lo he sido durante muchos años) puesto que ha pasado de ser una emisora de minorías pero con calidad, a una emisora súper minoritaria de malísima calidad. Si se me permite el consejo, para el que quiera continuar escuchando música clásica en condiciones, nos quedan, al menos, tres opciones: Acudir a nuestra “musicoteca” particular (ya más que trillada…), buscar por Internet emisoras que nos ofrezcan lo que buscamos o plantarnos una antena parabólica y buscar emisoras de otros países con una programación carente de palabrería inútil (y, sobre todo, vacía de contenido) y más musical.
0 comentarios: